Para proyectar tu futuro con precisión, necesitas definir estos cuatro valores esenciales en la calculadora.
(La Semilla)
La cantidad de dinero con la que comienzas hoy. Es la base sólida de tu bola de nieve.
(El Riego)
El dinero que sumas cada mes. La constancia es más importante que la cantidad inicial.
(La Velocidad)
El % de crecimiento anual esperado. Define qué tan rápido crecerá tu inversión.
(El Tiempo)
La cantidad de años que dejarás que el interés compuesto haga su magia.
Así se ve la herramienta. Observa cómo cada casilla corresponde a los conceptos que acabas de aprender. Rellena los campos y observa cómo cambia tu futuro.
La magia ocurre cuando separas lo que aportaste de lo que ganaste. Aquí está la clave para leer tu mapa.
Representa el dinero que salió directamente de tu bolsillo (Capital aportado). Crece de forma lineal y predecible.
¡El poder del interés compuesto! Es el valor total de tu inversión. La diferencia entre esta línea y la gris es dinero que tu dinero generó por ti.
Ya tienes el mapa y entiendes la brújula. Ahora necesitas un guía experto para comenzar la travesía con seguridad.